Nº 2 CUANDO EL ACERVO ES ACERBO



 Y se levantó con ganas de cambiar, de cortar por lo sano o mejor, por lo enfermo. En poco más de dos horas se encontró en la peluquería, con la cabeza envuelta en papel de aluminio, convertida en una medusa que tiraba a mariposa. El olor a productos químicos era tan intenso que , por saturación, anestesiaba. Tomó la carta de tintes como quien se dispone a degustar un exótico menú y buscó las antípodas del color natural de su pelo. Tres horas más tarde salía del local con un aspecto que poco tenía que ver con el que entró.

Tomó un café aromático en una cafetería de nombre nutritivo, La Miga de Pan y mientras se acomodaba a la extraña imagen que le devolvía el cristal de la ventana junto a la que se sentó, le dio por pensar que transformar lo heredado, cuando no se ajusta a nuestra verdad, es un poder más accesible de lo que a primera vista puede parecer y no patrimonio exclusivo, del universo de aguerridos héroes y resolutivas heroínas .Es la esencia de la humanidad.

El café le produjo en el ombligo esa sensación reconfortante que activaba su sonrisa , el mejor anclaje vital descubierto y atesorado a lo largo de los años. Y desde la amabilidad zapateando en la boca curvada hacia arriba, se le ocurrió que la herencia, individual o colectiva, a veces, es un veneno mortal cuyo antídoto requiere de resignificar el sonido de las palabras, la grafía de las letras contenidas en el testamento del que nuestra única responsabilidad es haber nacido en un momento, en un tiempo y en una familia determinada. Es el pasado que pugna por continuarse y anexionarse el futuro. 

Cuando el acervo, particular o universal, es acerbo, tal vez sea oportuno, con el pensar y el sentir, aplicarse en la manera para decidir, actuar, plantar, abonar y disfrutar del delicioso sabor de  la nueva cosecha . Y que la siguiente generación aprenda y decida de qué forma interpretar e interpretarse.

 Buena semana.


             


  



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