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Nº 12 MERECES LA ALEGRÍA

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 En la ciudad el verano reinaba a pesar de que la oficialidad estacional indicaba que era otoño.  El joven no tenía muchas ganas de hacer aquel examen. En realidad no tenía ganas de hacer ningún examen. Sería mas correcto decir que no tenía ganas de nada. Y eso que era un muchacho recién incorporado a la adolescencia, una persona joven, con toda una vida por delante. Miró sin ver el paisaje a través de las ventanas de la guagua que, de lunes a viernes, le llevaba al instituto. Pero no tenía ojos para contemplar los matices del amanecer ni  el trajín del tráfico cotidiano  en el tiempo que tardaba en cambiar de municipio e iniciar la jornada académica. Una vez en el aula no sabía qué contestar. Desconocía por  qué  estaba allí,  ante las preguntas que se abocaban al abismo del folio en blanco. Diletante, puso su nombre, dejó el bolígrafo y se agarró la cabeza como si corriera peligro de desencajarse y caer rodando. Hubiese llorado pero no sabía cómo hac...

Nº11. "GANABAN LAS QUE SUFRÍAN MAYORES DESGRACIAS"

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 Comenzaba la despedida de la tarde cuando tumbaba el sol, a la fresquita y sacaban las sillas. Eran vecinas, vínculo híbrido  entre  familia, amistad y cercanía en distintas y variables proporciones. Se juntaban en la puerta de Milagritos y en pocos minutos iniciaban la conversación o el monólogo, dependiendo de los avatares de la jornada. Cada día se encontraban  aquellas mujeres, en su mayoría, vestidas de canelo o negro. Estos vestidos seguían la pauta de la resolución de los dolores padecidos: si se daba un final feliz, el marrón clarito se imponía como modelo de agradecimiento, alivio y sacrificio; en caso contrario, la tendencia era el negro en  todas sus variantes .Ellas hablaban durante la tarde, especialmente Milagritos. El diminutivo con el que se la conocía desaparecía en cuanto abría la boca. No podía cuchichear, gritaba y solo hacía alguna que otra concesión al levantamiento de cejas y al asentimiento  para poner punto  final al relato de...

Nº 10 EL ADORNO NAVIDEÑO

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 Recién se había producido el cambio oficial al horario invernal cuando compró el primer adorno que colocaría mes y medio más tarde en el árbol de Navidad. Se asombraba de la anticipación, cada vez mayor con la que las estanterías de las grandes y pequeñas superficies mostraban las novedades  y tendencias de las fiestas en las que se decía adiós al año en curso y en las que flotaba en el aire el deseo colectivo de que  la vida remara a  favor. Tardó mucho en volver a disfrutar de esa época en la que se finiquitaba la existencia de los últimos meses. Era consciente de que la gran ilusión que durante dos semanas inundaba rostros y calles tenía un regusto amargo poblado de recuerdos que alguna vez tuvieron cuerpos. Era inevitable, en ese punto, rememorar aquel fin de año del siglo pasado, en el que lejos de tomar las uvas y brindar con champagne, lloró en el tanatorio por la temprana pérdida paterna. Fue con la vida nueva que se asomó a  unos ojos infantiles, años ...

Nº 9 EL MENÚ

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  Almorzar o cenar fuera  suele ser una forma de celebrar algo importante; pero el menú habitual , el de casa, es una forma de celebrar la importancia del día a día, que tantas veces pasa desapercibida. En compañía o en solitario; aderezado con una estimulante conversación o con el bálsamo del silencio, el menú diario es una de las más sólidas agarraderas vitales , razón por la cual, debe ser un derecho universal. Él pensaba en esto, mientras almorzaba ayer; y a fuerza de darle vueltas imaginó qué platos le apetecería degustar, de forma constante, cada día, qué alimento le llegaría a lo más hondo para darle la  fuerza adecuada en cada día por vivir. Mientras masticaba, diseñó un menú que creía cumplir con estos requisitos y fantaseó: de primero, un buen potaje de serenidad, plato contundente, que cuenta con el puré, la versión ligera para estómagos delicados; de segundo, concluyó que iría bien un filete de entusiasmo  bien hecho, con una abundante guarnición de ecuan...

Nº 8 LAS CUATRO REGLAS

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  Sonia se paró. No es que dejara de caminar sino que a partir del fallecimiento de su amor vivía en un presente continuo involuntario e interno camuflado por el rutinario pasar de los días. Siguió con su trabajo; si bien es verdad que comía y dormía menos, lo imprescindible para sobrevivir. Su mente se tornó bucle turbio donde la nada se paseaba continuamente. Su pupila negra absorbió el color de su iris esmeralda. Su cuerpo se volvió autómata desanimado. No sentía ni padecía. Tardó varios años es dejar de flotar en la parálisis de la ausencia y abandonar el reino del shock. Teodoro corría todos los días varios kilómetros. Hubiera frío o calor salía por las calles de la ciudad pegando fuerte en el pavimento hasta que llegaba al suelo arenoso de la playa y se metía en el mar. Y nadaba: patadas y puños eran la traducción de los interrogantes que su mente vomitaba desde que salió del estado de conmoción en el que habitó durante años cuando sufrió la terrible pérdida. El porqué y par...

Nº 7 LA MIRADA RESCATADORA

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 El Punto Limpio de su ciudad era una parada quincenal voluntaria que su apuesta por la fidelización  hizo obligada. Llevaba años conduciendo hasta este lugar la basura que generaban envases, cables, papeles, telas, vidrios y los restos innombrables de la rutina diaria en el constante usar y tirar.  A los residuos orgánicos les prestaba atención diariamente, reservándoles  un destino más glorioso pues volverían a la tierra como abono de los parques públicos del municipio. Tenían un contenedor de un diseño que lo diferenciaba del tono monocromático y formas geométricas de los demás. Y es lógico porque en aquel habitaba de algún modo la vida.  Cuando descargó el portabultos del coche de aquello que le era prescindible en ese momento y lugar pero que sería  necesario en otro aquí y ahora para otras personas, se imaginó cómo sería esa nueva vida en la que las mismas cosas serían de otra forma ; así  hasta que miró esa nueva mirada , la de la lucidez. Y se ...

Nº 6 EL GRILLO Y EL ROCÍO

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 El grillar se escuchaba monótono como una letanía en todo el descampado. En realidad el sonido no era un canto sino una estridulación propias de los grillos machos producido por el chocar de las alas anteriores y las patas posteriores .De madrugada el rocío caía, parejo a la temperatura inferior a cinco grados. Aire musical, vapor nocturno. Sincronizados pero separados. Hay veces que el deseo lleva a pedir apresuradamente  y con fervor su consecución sin medir las consecuencias; puede en esos momentos la atracción por lo inmediato. Se produce el olvido de incluir cláusulas y condiciones que prolongue en condiciones el deleite . Y ocurre que una vez concedido el deseo empieza su deconstrucción porque lo evidente emerge y arrasa con lo aparente. Lo que se preveía como libertad troca en condena. Y llega el pataleo estridente y las alas cortadas. Y arriba el llanto que toma posesión de la noche. Y empieza la búsqueda en la biografía individual para alumbrar explicaciones que plan...