Nº 6 EL GRILLO Y EL ROCÍO

 El grillar se escuchaba monótono como una letanía en todo el descampado. En realidad el sonido no era un canto sino una estridulación propias de los grillos machos producido por el chocar de las alas anteriores y las patas posteriores .De madrugada el rocío caía, parejo a la temperatura inferior a cinco grados. Aire musical, vapor nocturno. Sincronizados pero separados.

Hay veces que el deseo lleva a pedir apresuradamente  y con fervor su consecución sin medir las consecuencias; puede en esos momentos la atracción por lo inmediato. Se produce el olvido de incluir cláusulas y condiciones que prolongue en condiciones el deleite . Y ocurre que una vez concedido el deseo empieza su deconstrucción porque lo evidente emerge y arrasa con lo aparente. Lo que se preveía como libertad troca en condena. Y llega el pataleo estridente y las alas cortadas. Y arriba el llanto que toma posesión de la noche. Y empieza la búsqueda en la biografía individual para alumbrar explicaciones que plantan impotencias y desasosiegos. Y así sigue el cuento......

Según la mitología griega, Eos, diosa de la aurora e hija de Zeus se enamora de un mortal, Titono, al que secuestra. Pide a su padre que vuelva inmortal a su amado pero olvida matizar que no envejezca. Craso error porque con el andar de los años, Titono, avejentado se deforma y termina convirtiéndose en un grillo desesperado. Eos, al sentir lo que se le venía encima, por el panorama que tenía delante, se convierte en una diosa desesperada y cada madrugada, cuando reina el frío de la noche, llora hasta el alba en forma de rocío. Al preguntarle a Titono lo que significa el sonido repetitivo que emite, el desdichado le responde que quiere ser mortal. Y así sigue el cuento.....

Tal vez  el grillo podría aprender otra lengua y de paso pedir hora para la rehabilitación de las alas y las patas desgastadas y centrarse en mirar para adentro para no estar a merced de veleidades ajenas....Tal vez.

Tal vez la diosa podría ejercer su poder divino  para construirse desde la autonomía solidaria y no recurrir al manejo de las voluntades ajenas. Y de paso aprender a leer la letra pequeña de la vida para relacionarse de igual a igual sin arrogancia. Tal vez.


Y así, tal vez, el cantar sería genuina canción   y el llanto estaría motivado por la  alegría. Y así seguiría otro cuento ...

Tal vez. Buena semana.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Nº 8 LAS CUATRO REGLAS

Nº 7 LA MIRADA RESCATADORA

Nº 4 LAVA Y CAUCE