Nº 3 GOTA DOURADA
El espejo le devolvió un rostro enmarcado en una cascada de rizos brillantes y definidos, Seguramente, en algún momento del día alguien le comentaría sobre la belleza de su pelo y haría hincapié, en lo cómodo que es, pues bastaría lavarlo y con el gesto habitual de abarcar con la cuenca de las manos el cabello, daría por finiquitado el imaginario proceso del arreglo capilar diario . Seguramente, quien hubiera hecho el comentario tendría un pelo liso oriental, criptonita para toda permanente que se precie y para el más débil conato de ondulación. Seguramente, de baño para fuera se desconocería que para lograr la brillante elasticidad de aspecto tan natural unas manos pacientes habían pasado cerca de una hora rizo a rizo, mechón a mechón, barnizando el pelo encrespado con la gota dourada, traída allende los mares gracias a la coincidencia de un grupo de personas deseosas de sentir en su cabeza el rizo sin erizarse que se organizó y suministraba a la comunidad el elixir de la flexibilidad, con una gama de colores de sugerentes nombres. Seguramente, de baño para fuera se optaba por pensar que lo bueno caía siempre en lo ajeno, por arte de magia o del azar. Seguramente, de baño para dentro había empeño, decisión, acción y vuelta a empezar. Seguramente, para cada obstáculo haya una gota dourada que lo moldee hasta hacerlo manejable cuyo alcance requiera unión, organización y ganitas de tirar pa lante. Seguramente. Buena semana.

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